También llegaron mujeres sabias

Escrito de Florentino Ulibarri

«También llegaron Mujeres Sabias»

Y aunque no lo digan las crónicas,
también llegaron mujeres sabias
desde los cuatro puntos cardinales.
El fuego ardía en su seno
mucho antes de ver la estrella en el cielo.
Caminaban en oscuridad fiándose
de que la tierra se iluminara cada noche
con la luz de las lucernas más humanas.

Llegaron mujeres sabias
libremente y por propia autoridad,
sin ocultarse y desafiando las costumbres,
sin pedir permiso a ningún rey,
siguiendo sus intuiciones y sueños
su anhelo y el ritmo de su corazón,
cantando canciones de esperanza
y abriendo camino a la dignidad.

Llegaron en silencio, de puntillas,
sin ruido, sin parafernalia,
sin provocar altercados ni miedos,
sonriendo a todos los peregrinos.
Llegaron de forma contracultural,
no les quedaba otro remedio.
Nadie levantó acta con sus nombres,
pero dejaron huella y recuerdo imborrable.

Llegaron y trajeron regalos útiles:
agua que limpia, fuego que ilumina,
pan de la tierra y leche de sus pechos.
Llegaron con mantas para envolver,
frutos secos para compartir,
aceites para curar y ungir
y nanas tiernas en sus gargantas
para alegrar y dormir al que iba a nacer.

Ayudaron a María a dar a luz,
y cuando gemía con dolores de parto
le susurraban bendiciones de su pueblo.
Se quedaron en Belén muchas lunas,
y encontraron para la familia un lugar digno.
Y enseñaron a otras su arte y oficio,
con paciencia, ternura y tino
hasta que surgió una red de solidaridad.

Llegaron mujeres sabias
y alzaron su voz, sus brazos,
su sabiduría, su cuerpo, su espíritu
contra la matanza de inocentes.
Y se marcharon por otro camino,
igual que lo hacen siempre,
sin prestar atención a los cantos triunfales,
para proteger a los hijos más débiles.

Se marcharon a su tierra.
Pero vuelven una y otra vez en esta época
y en todos los momentos importantes,
cargadas de dones, risas, besos
de vida, canciones y paciencia
Dicen que es su trabajo y oficio;
pero no, son nuestro sacramento
y nuestros sueños mágicos despiertos.

Vestidas sin llamar la atención
están ahí, al borde del camino,
en los cruces y duelos de la vida,
en los oasis y en los desiertos,
en el límite de nuestro tiempo,
en los campos de refugiados,
en el umbral de la conciencia,
ofreciéndonos lo que más necesitamos.

Danos ojos para verlas ahora,
antes de que se marchen por otro camino,
y sólo sean sombra para nosotros.
Déjanos sentir el aroma de su presencia,
la sonrisa de su rostro, la leche de sus senos,
el calor de su espíritu y de su regazo
y toda la ternura de sus corazones vivos.
Déjanos abrazarlas para no olvidarlas.

Siempre llegan mujeres sabias,
oportuna y solícitamente,
a Belén y al reverso de la historia,
y son los mejores reyes magos
de las crónicas evangélicas no escritas.

Autor: Florentino Ulibarri

Deseo que encuentres aquí un lugar de Inspiración, Expansión y de Transformación como Mujer.

Con Amor, 

Myriam

¿Quieres una lectura que te ayude en tu inspiración como mujer?

Una gran parte de esta destilación la hago a través de la escritura que comparto con el resto del mundo a través de mi libro
«La Mujer Oceánica» Ediciones Gaia.

La Mujer Oceanica

Que puedes encontrar fácilmente en las librerías de España, México, Argentina, Uruguay, Colombia, Ecuador y Chile.

También lo puedes conseguir a través de Amazon.

Comparte este artículo en tus redes sociales

Share on facebook
Share on twitter
Share on email
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on telegram

Todos los derechos reservados.
La Propiedad Intelectual de este artículo corresponde a su autora Myriam Peña, quedando totalmente prohibida su copia o reproducción, total o parcial, sin la autorización expresa y por escrito de su autora.
Puede compartir este artículo libremente citando su fuente o enlazándolo directamente a esta página.

Myriam Peña Sanchez-Garrido

Myriam Peña Sánchez-Garrido

Creadora de la Escuela de Mujeres® y autora del libro «La Mujer Oceánica»
Es pedagoga especializada en Sexualidad Femenina y cuenta con una larga experiencia en educación. Vivió un tiempo en Asia en busca de la unión entre la sexualidad y la espiritualidad; allí estudió y trabajó en la escuela de Mantak Chia y se adentró en la sexualidad femenina taoísta.